ADOL - Asociación deportiva de Orientación Lince (Sevilla).

El 18 de octubre de 1997, hace 25 años, José María Rivero y yo, dos amigos que veníamos del footing y que nos habíamos incorporado al Club ADOL, nos vimos confrontados a un reto: cuando se llevaba algún tiempo en el club se sabía que, tarde o temprano, los socios tenían que dar el paso a organizar pruebas. Era la parte más necesaria y compleja de nuestro deporte y que costaba asumir por la responsabilidad y trabajo que suponía. Y ese día nos llegó. Con la sola experiencia en participar en las competiciones (no habíamos hecho cursillos de cartografía, ni de trazados, …), y la sola ayuda de nuestras mujeres (que no eran orientadoras), nos lanzamos a la tarea de organizar nuestra primera prueba, que entonces se hacía de forma totalmente artesanal (nada de ordenadores, OCAD, pinzas…), desde la confección del cartel anunciador de la Prueba, hacer fotocopias para repartirlas en las pruebas anteriores a la nuestra, dibujar los trazados sobre los mapas a mano, preparar las fichas maestras de cartón para control de picadas, cronometraje manual, verificación de fichas a la llegada, etc.

El club tenía un fondo de mapas ya impresos de varias zonas a los que había que ir dándole salida; uno de ellos era de Hinojos, donde hacía algún tiempo que no se corría y por ello Hinojos fue el elegido para la prueba. Así que José María y yo nos fuimos al campo y nos dedicamos a buscar la mejor zona para los recorridos, el aparcamiento, la Salida y Meta, etc. y estudiar los trazados. Estos recorridos, como he dicho anteriormente, había que dibujarlos luego a mano sobre los mapas, ya que estos estaban ya impresos, pero no los recorridos. Una vez hechos los recorridos, nos fuimos al campo para probarlos y verificarlos; una gran parte del tiempo lo dedicamos a ponernos de acuerdo en discusiones filosóficas sobre a qué profundidad teníamos que poner las balizas en los agujeros, si debían verse o no, si detrás o delante de la cota, si más o menos escondidas, ….

Y llegado el día D, el 18 de octubre de 1997 nos plantamos en el terreno los cuatro muy temprano para prepararlo todo (zona de parking, mesa para recibir y cobrar y dar la tarjeta para picar a los corredores, Salida, Meta e instalar las balizas en los recorridos). Hubo tres recorridos, Iniciación (26 inscritos), Corta (16 inscritos) y Larga (42 inscritos, 30 de un grupo de la Base Militar de Rota que venía a entrenar y 12 del club). El número de socios del Club en la temporada 1997 era de 51.  Los precios de inscripción fueron de 250 pesetas (1.5 € actuales) para Iniciación y de 400 pesetas (2.4 €) para la Corta y Larga. El espíritu que nos animaba como organizadores era el de hacer disfrutar lo más posible de la orientación y en ese sentido los recorridos creo que los hicimos más bien largos, en Iniciación los tiempos estuvieron entre 1h y 2h20’, en la Corta entre 1 h y 2h30’ y en la Larga entre 1h15’ y 3h20`’)

Entre mis recuerdos de esa época con respecto a la organización de pruebas, tengo uno muy especial sobre la tolerancia que había con los organizadores: aunque una baliza no estuviera perfectamente colocada y todos los participantes volvieran diciendo que no estaba exactamente en su sitio, al final todo eran felicitaciones para los organizadores por lo bien que lo habían hecho y los magníficos recorridos que habían brindado (creo que ahora se es más exigente).

He de confesar que yo no me habría acordado de esta efemérides si no hubiera sido por Miguel Ángel García Grinda, para el cuál fue su primera prueba y toma de contacto con el mundo de la Orientación. Creo que para los tres fue un bautismo de fuego, un inicio. Después de participar en la organización de una prueba, uno no es más “del club”, uno es ya Club.

Agustín Pajaro Vouillamoz

 

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